Después de un tiempo tan desagradable decidimos ir a comer a Mieres, por supuesto una fabada asturiana, aquí la ruta turística se convierte en gastronómica debido al mal tiempo, aunque intentamos hacer una incursión en un mercadillo, la cosa fue imposible, los chicos no tragaron.
Comimos en un restaurante típico, con mucha gente de Mieres, todo estaba riquísimo.
Comimos en un restaurante típico, con mucha gente de Mieres, todo estaba riquísimo.
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